9.11.08

III



El día que escapé, llovía.

Y no era una simple lluvia. El cielo dejaba caer gotas a montones, pequeños diamantes que se fundían con cada fibra de algodón al caer sobre mi ropa y que daban como resultado un cuerpo que se volvía cada vez más y más díficil de cargar, un cuerpo de piedra, un cuerpo de hierro.

Gotas que se confundían y en vez de caer del cielo, caían de mis ojos, mezclándose con las lágrimas que -perdidas- tapaban una a una cada gotita de lluvia extraviada.

Gotas que alejaban al resto de la gente de la calle, pero no a mí.

Gotas que sin querer, lo atrajeron.

1 comentario:

Ex Asakura dijo...

Lindo, me gustó.
No tengo mucho para decir, espero que andes bien, Princess ^^.

KEEP YOURSELF ALIVE ("ALMOST LIKE YOUR LIFE!")