23.12.16

Sepia

Cada vez que te recuerdo es con cariño.
Gracias.

12.12.16

Pasos para encontrarse en una tarde


Pasos para encontrarse en una tarde:
- Poner Bolero de Maurice Ravel en eternal loop.
- Sacar la silla al balcón.
- Sentir cómo el sol se va yendo.
- Ver cómo aparece la luna.
- De a poco, dejarse caer en profundos sentimientos.
- Tip: cuestionarse es primordial.
- Si siente que se pierde, o no sabe bien cómo empezar enfóquese en los colores del cielo: cómo se fusionan, cómo se esfuman, cómo se funden los unos con los otros. Deléitese con lo que se encuentra delante de sus ojos. Aprecie todo lo que pueda: sienta, sienta, sienta. No se olvide de respirar, fundamental. Distráigase con alguna que otra nube, inquiétese ante su forma, ante su veloz avance, ¿qué velocidad tendrá el viento a esa altura?
- Continúe, no tema. Sumérjase en aparentes preguntas sin sentido, y muy rápido verá que irán desencadenando preguntas que tienen mucho sentido.
- Suerte, chamigo.

8.12.16

Finales, reválidas y la vieja mula ya no es lo que era


Creo
Que
De
Tanto
Ser
Grisel
Dejé
De
Ser
Denise



¿Por qué me cuesta tanto ser aplicada, sentarme y estudiar?
¿Será que le perdí la magia, que ya no me interesa, no me fascina como al principio?

¿Por qué poder hacer algo no alcanza?
Tengo la capacidad para hacer algo. Lo sé. Pero no puedo hacerlo.
Quiero hacerlo porque quiero terminar esta carrera de una vez por todas.
Pero no me puedo sentar en esa silla una hora de corrido.

Tan díficil es encontrarse.

Quiero volver a ser Denise.

23.11.16

magic in the air

♫♪♫♪♫♪♫♪♫♪♫♪♫♪♫♪

Guess who's back again?

♫♪♫♪♫♪♫♪♫♪♫♪♫♪♫♪

Don't fight the feeling
Invite the feeling

♫♪♫♪♫♪♫♪♫♪♫♪

19.11.16

faaa ufff wtf! jaja (inserte el sonido onomatopéyico que guste aquí)

El lunes terminé de cursar la facultad.
El viernes te crucé.
No quiero salir de casa el finde (¿?)

Jajajajajaajaja.

No, mentira. 

Sólo quería escribir:  Estás viejo, bestia. (La verdad es que no, siempre pareciste más viejo de lo que eras).
Ya es hora de que me despierte. Dormí mucho. 

27.9.16

Pasto y estrellas

Lo releí tantas tantas tantas veces.
De la estupefacción, al cortocircuito cerebral, a la pérdida de motricidad o mejor dicho, a la torpeza en la motricidad, al llanto atravesado (¿por qué estaba en clase, qué hacía en clase?) y...verificar de nuevo "¿esto realmente está pasando?".
Salir, cumplir con mi rol de acompañante, el cerebro en otro lado, subir al colectivo.
Chocarse con medio mundo, tirar una bolsa, sentarse en el lugar de otra persona.. (realmente, ¿dónde estabas cerebro, por qué te fuiste con la motricidad?)
Releer el mensaje treinta y siete veces más.
Y de repente el aire que no llega, el llanto que quiere salir, el pecho que duele.
Bajar en la plaza.. darse cuenta de que está cerrada por arreglos (....)
Mirar el piso, ver el pasto... rendirse, y contestar el mensaje, escribir una cosa tras otra, todo lo que va manando, dejar fluir, llorar tranquila al fin, pensar en el antes, pensar en el ahora... mirar el cielo.. ver las estrellas... y ver que llamás.

Gracias.

24.9.16

El círculo

Acuéstate y duérmete para despertar
sonriente y feliz
despiértate, levántate para cansarte
y volver a dormir
el círculo da la vuelta
y al terminar, la vuelve a dar...
Discúlpame, perdóname para que puedas
ofenderte otra vez
enójate, castígame para que puedas
quererme después.
El círculo da la vuelta
y al terminar, la vuelve a dar
yo te olvidé
no me olvido más...
Entrégate y ríndete para que puedas
escaparte después
libérate y suéltate para que puedas
quererme otra vez.
El círculo da la vuelta
y al terminar, la vuelve a dar
te di todo
y ya no doy mas...
Hoy te quiero, mañana también
pasado no, el año que viene creo que
siempre te querré...

11.8.16

El trabajo

¿Qué significa trabajar?
¿Por qué trabajamos?

Trabajo en un call. Antes trabajaba en otro call. Siempre amé mi trabajo en los dos.
Estoy por cumplir 5 años en este. Trabajé casi 2 en el otro. Me gusta ayudar.
Este último año y tres meses, estuve trabajando como "referente", ya no más como "operadora".
Cada vez que decís "Pásame con tu supervisor", hablás conmigo.
Se me asignó un team. Capacité ingresos nuevos. Resuelvo errores que comenten los operadores. Hago audios de calidad. Controlo los horarios de ingreso, el cumplimiento del horario de break, que no corten llamadas. Ayudo a los operadores con sus consultas, si algo les da dudas. Hago los reportes del tiempo de llamada que manejan, de la eficiencia de la campaña, si se cumplen o no los objetivos. Ideo proyectos para que los operadores cuenten con nosotros y podamos alcanzar los objetivos estipulados. Tengo charlas individuales con los integrantes de mi team para darles feedback de su desempeño mensual, escucho sus opiniones, les consulto si están bien, si están cómodos, si les pasó algo o si tienen algún problema, si se les ocurre alguna idea para aportar.
Cuando entré al puesto lo hice porque pensé que podía hacer una diferencia.
Que podía demostrarle a ellos, a los operadores, que por más que nuestros roles sean distintos, somos iguales. Que se podían hacer cosas positivas. Que podíamos trabajar en conjunto, que el sector de supervisión no les era ajeno. Me propuse estar para ayudarlos en todo lo que fuera posible. En servirles de escudo y de espada. Me propuse ser honesta, siempre decirles de frente las cosas, no dar vueltas. Me propuse generar un ambiente positivo, alegre, donde ninguno pudiera ser indiferente, donde a todos les guste venir, más allá del trabajo en sí: por los compañeros, por la dinámica. Me propuse reconocer su labor y su esfuerzo, su mérito y su dedicación, porque los conozco. Porque sé lo que es estar ahí seis horas atendiendo una llamada tras otras. Me propuse transmitirles la espontaneidad y la alegría necesarias para que ellos pudieran transmitir lo mismo a los clientes. Mostrarles que significan. Que su trabajo vale. Que si lo hacen bien ayudan a otra persona. Que la persona que los llama los necesita. Darles la palmada en el hombro y decirles "van bien". O sacarlos a tomar un vaso de agua y charlar un rato para animarlos cuando algún cliente los pusiera mal. Quería decirles, acá estoy, para ustedes, úsenme bien. Sólo deseo lo mejor para todos nosotros.
Trabajé. Trabajo arduo.
De a momentos hay más labor por hacer, de a momentos está más tranquilo.
Con el tiempo descubrí de la mano del nuevo puesto muchas cosas que me frustran.
Muchas veces es es lo que no puedo llegar a cambiar en ellos. No a todos les interesa lo que yo mencionaba. Para algunos, este trabajo es sólo venir, fichar, hablar con un montón de desconocidos hincha quinotos por teléfono, fichar de nuevo e irse. No les interesa el vínculo con sus pares, o no les interesan las distintas personas con las que hablan a lo largo del día, o no les interesan las métricas ni los objetivos, o no les interesa la calidad de la atención que dan o brindar la información correcta o respetar las pautas de trabajo. Eso mitad me da tristeza, mitad me da bronca.
Pero por ese tipo de situaciones me toca hacer cosas que no me gustan hacer como dar llamados de atención, apercibir, suspender. No es divertido sancionar. No lo disfruto. Quiero evitarlo a toda costa. No sólo para el operador (porque quizás no se da cuenta, pero todo eso va a su legajo y sólo sirve en su perjuicio) sino también por mí. No es placentero tener que ser estricto o duro. No es mi forma de ser. Siempre trato primero de hacerles entender el motivo por el cual se pide o se espera o se necesita tal o cual conducta. Trato de ayudarlos a lograrlo. Hablo en reiteradas ocasiones. Hasta que eventualmente no puedo esquivarlo más y debo sancionar. Me representa una doble herida: la de saber que nada de lo que hice sirvió para evitarlo, que mi esfuerzo no alcanzó, que no pude hacer que le importara; y que eso lo perjudica, que es precisamente lo que me propuse evitar cuando tome el cargo. Siento que fallo. Que les fallo.
Trato de recordarme constantemente que no puedo cambiar a la gente. Que puedo hacer todo lo que está a mi alcance, pero no puedo siempre transmitir mis lineamientos o mi visión de las cosas.
Por el otro lado, hay operadores que son excelentes en su labor. O que no necesariamente son excelentes, pero que se nota que trabajan con ímpetu, que quieren mejorar, que quieren transmitir al cliente información correcta, que quieren ayudar. Que se destacan por su buena predisposición, por su creciente mejora continua, por su nivel de desempeño. Eso es un lujo.
En mi team hay un par de operadores con ese perfil. A una en particular apunta la historia del día de la fecha. Precisamente a la que mejor desempeño tiene, a la que siempre está predispuesta a colaborar con el sector de supervisión, a la que más de una vez le pedimos si podía cambiar el horario para evitar que la campaña penalizara (que perdamos dinero, en breve), a la que destaca en calidad de los llamados, a la que resuelve las consultas rápida y correctamente.
Ella hizo una solicitud en Enero para hacer un cambio de horario: del turno noche al turno mañana. Se le informó que se la tendría en cuenta. Como algunos operadores, ya sea por desvinculación (clásica de verano) o por pase de área, dejaron algunos puestos en el horario que ella precisaba, la operadora volvió a mandar mail en dos oportunidades más. Se le indicó que se la había colocado en lista de espera, que era la primera y que en caso de que se necesitara a alguien para dicho horario, se le haría saber. Fue un sinónimo de "No seas impaciente, cuando salga, te avisamos". Yo misma le dije que en cuanto pudiera le cambiaría el horario, que se quedara tranquila, que estaba atrás de eso.
La semana pasada salí de vacaciones. Esa semana se desvinculó con causa a un operador que precisamente hacia el horario que ella necesitaba. El supervisor jamás recordó la lista, ni se gastó en preguntar a las otras referentes si había alguien que necesitara dicho horario, y directamente solicitó un recurso nuevo. O sea, un operador nuevo. Cuando vuelvo de las vacaciones las otras referentes me informan de lo ocurrido. Que la operadora, visto que estaba el horario disponible, se había acercado a recordarles que lo requería; pero que el supervisor ya había hecho el pedido para una persona en ese horario. Con apremio consulté con el supervisor si se podía cancelar esa solicitud (algo que ya le había pedido otra compañera referente previamente, en mi ausencia, pero que él no había hecho). Finalmente el supervisor se puso en contacto con RRHH, quienes ya habían encontrado a alguien. Ese alguien llegó el día de hoy y me tocó, por supuesto, explicarle a la operadora lo acontecido.

¿Cómo le digo a alguien, "Mirá, me duele el pecho, me dan ganas de llorar, esto que pasó no tiene nombre la verdad"?

Le expliqué. Me entendió. Estaba enojada y triste por supuesto. Entre sus respuestas se me quedaron grabadas las expresiones "Siento que lo que hago no vale nada, que no importa" "Vine toda la semana enferma y la verdad que ni me gasto, me puedo conseguir un certificado médico y descansar como corresponde pero yo no soy así, vengo porque hay mucha gente que esta faltando" "Al final no les interesa si trabajo bien o no, a fin de mes soy igual que el resto, no se para que me gasto"
Todas cosas que me hicieron sentir peor desde la superficie hasta el fondo de mi alma, si es el que el alma tiene algún tipo de fondo.
Sumado a "Mi error fue haber hablado personalmente.. apenas supe que se fue este operador tendría que haber mandado un nuevo mail, pero no lo mandé precisamente porque me dijeron que estaba en lista de espera y no quería que pensaran que era una pesada y para qué está esa lista si ni siquiera la miran..."
Que me partió, por favor, cada palabra me partió porque era lícita y lógica.
Mi mente pensó a vos te parece que el supervisor se manda una cagada y el operador acá me dice "Mi error fue..", le respondí que el error no era de ella, le pedí perdón más de mil veces, le dije que sí importaba, que sí marcaba la diferencia, que sí le reconocía su trabajo.
Pero no creo que ello haya hecho mella.
Todo concluyó con su frase "Total es muy fácil venir acá, sentarse en un escritorio, mirar vídeos de gatos en el celular y decirse supervisor y a fin de mes ganar más que todos".
A lo que no respondí nada porque honestamente tiene razón.. y no estoy para defender lo indefendible.

Pero ahora quién me saca la amargura que esta situación me dejó en la garganta, ahí al lado del nudo y por encima de lo que sea que me comprime el pecho y me hace torcer la cara en un gesto de asco, mezclado con tristeza, mezclado con la re puta madre que lo parió.

Todo lo que hacés marca la diferencia.
Valoro tu esfuerzo.

Sos importante. 

25.7.16

Timing

Porque no existen problemas y soluciones, no hay soluciones... sólo vida. Y caminarla, mi amor, caminarla.

Una vez, allá lejos y hace tiempo.. creo que unos 50 años atrás, por lo menos, te vi.
Mejor dicho, me miraste. Sé que me miraste. Todavía hoy puedo sentir la intensidad de tus ojos castaños siguiéndome por ese living, recorriendo la mesa del patio, salteando todas esas caras, para encontrar mis ojos.
¿Ya sabías? ¿Desde ahí ya sabías?
Me parece que ninguno de los dos entendía mucho lo que estaba pasando. Creo que ni siquiera hoy podemos decir que entendemos mucho. Quizás te estoy subiendo a mi barco... yo no entiendo mucho en realidad. Pero me acuerdo de cómo me miraban tus ojos, y ellos me dan un centro. Los miro y son mi casa, sé que llegué, sé que ya está.
Te besé para escapar... para evitar la vergüenza y las inseguridades de entrar por cierta puerta, eludí esa situación y elegí la ventana.. pero la ventana de repente se desvaneció y se volvió una puerta. Fue todo tan difuso. Sin darme cuenta tenía que optar por cuál cruzar, y a pesar de los sentimientos que empujaban mi ser para el otro lado, fui hacia vos. Yo creyendo que era miedo, pero ahora a la distancia, a lo mejor ya era amor, quién puede decirlo.

La cara contra el piso. La bofetada de realidad en la mejilla. La confusión en su máxima expresión.
Pero.. si esos ojos...si ese beso...¿cómo que no? Pero no. No era.
"Qué extraño" - pensé- "me eligieron pero no me eligieron".
Me amargué tres segundos. De nuevo me quiero escapar, habrá sido la semana entera, tenés razón. Además la amargura se me quedó atrapada, la incomprensión.

Seguí para el otro lado entonces. Todo naranja. Todo luz. Todo sol. Todo risas. Todo felicidad y alegría y colores y brillos y la luz a través de las hojas de los árboles. Lo que tanto quería vivir. Aún  a la distancia la sensatez me dice, "da las gracias". Gracias. Mucho miedo, errores y dificultades también, pero lo predecible. Finalmente el dolor suficiente como para decir "hey, ya no sé si quiero seguir caminando para ningún lado en realidad". También predecible, pero indeseado.

El gris. Lo inerte. El frío. El vacío. El agujero en el pecho. El nudo en la garganta. Las estaciones que pasaban por mis ojos y yo sin saber a dónde iba. Dónde había que bajar, por dónde había que seguir. Ningún paso me iba a llevar de nuevo a lo que quería.

Hasta que en la automatización del día (levantarse-no pensar-no llorar-trabajar-estudiar y volver a empezar) apareció la risa. Oh, qué recuerdo. Me dolían los cachetes de reírme. Acostarme y tocarme las mejillas... sentir que existía la risa, que no me había abandonado también, que podía encontrarla. Ni me lo esperaba, ni me interesaba realmente... dejé que el redentor viniera con capa y espada y me llevara en su caballo de príncipe mientras juntaba todos mis fragmentos y decidía cómo armarme de nuevo. Hasta que me cansé de que me llevaran, me sentí lo suficientemente lista para andar sola y me solté. Fue sólo lo que era necesario para mí. Gracias.

Caminé tranquila entonces. Conmigo. En paz. Otra gama de colores.
Era extraño, pero no necesitaba nada de nadie. No esperaba nada. Hacía lo que me parecía, me detenía donde me placía y avanzaba donde más me gustaba. Era una sensación agradable, una brisa reparadora, el hecho de colmarme de vitalidad nuevamente.

En unos de esos paseos conmigo, vi nuevamente el castaño de tus ojos. Los había visto ya, desde ese beso en la parada del colectivo hasta esta nueva oportunidad. Pero jamás transmitieron el mismo significado que el primer día. Automáticamente pensé "una lástima".

Pero... nuevamente la sorpresa, la incomprensión. No fue una lástima para nada. Estaba intacto. El sentimiento seguía ahí guardado. Qué iba a saber.

Qué iba a saber que tus ojos podían prenderse así para mí, iluminándome tanto. Que tus brazos me iban a abarcar nuevamente, con más firmeza que antes, pero con la misma delicadeza. Que tus manos me iban a irradiar tanto calor y cariño. Que tus besos iban a ser... igual de indescriptibles.

Quizás algo dentro mío supo que más allá de que caminara por donde caminara, sólo tenía que esperarte.
¿Vos sabías?

Yo no sabía que iba a salir así. Que sin preguntarnos nada íbamos a vernos una vez por semana, y después más, porque no nos alcanzaban los mensajes de celular a celular, ni la cantidad de horas, si cada vez que nos veíamos terminábamos más tarde. Ninguno quería que terminaran nuestras charlas. Jamás hubiese creído que podía hablar con vos como si pudiese hablar conmigo. Que me ibas a seguir gustando tanto o más. Que eras mejor aún que antes. Que me ibas a maravillar tanto. No sabía que iba a tener que trabajar tanto en tirar los muros, estaba bien con mis defensas. Quién diría que por vos (y por mí, con vos) iba a querer abrir todo lo que cerré. Un trabajo de locos.

Que íbamos a terminar viviendo juntos. Que increíblemente nos queremos tanto, de manera honesta, deseamos lo mejor para el otro, en esa generosidad y compañerismo hacia el otro, terminamos haciendo lo que mejor nos hace. Yo para vos. Vos para mí. Ambos para ambos. Incluso cuando no nos aguantamos, me río de sólo pensarlo... lo mucho que me gustas hasta cuando me enojo. Y viceversa...Qué risa.

Cómo iba a saber, desde ese primer día, desde esa primera vez que me miraste...que te iba a amar tanto. Tanto como para decir, "Sí, quiero".


Sé. Firmemente sé que vamos a estar bien.
Es tan extraño.
Tengo este sentimiento que no tiene nombre, por y para vos.
Gracias.


3.7.16

Extrañar.

Te soñé el otro día.
No sé qué tan preciso sea detallar el tenor del sueño, tampoco recuerdo tanto, sólo sé que estabas ahí, sólo sé que me importabas, sólo sé que me levanté y dije "otra vez en mi mente, vos".
Hoy recibí un mensaje en el celular y leí tu nombre cuando no era en realidad.
No quiero extrañar(te).


Beloved friend.
We have become estranged.
I don't want you to be a strange to me anymore.
Let's be friends again.



31.5.16

Overlapping


Estaba en la facultad, en clase, repasando lo que iba a tener que decir en la exposición oral mientras otro grupo daba su tema cuando te vi. 

Al principio no lo noté. Sentí cierta simpatía por el chico que estaba exponiendo. Había algo en su forma... o en su vestimenta... o en su manera de hablar...quizás fuera su mirada, o el simple hecho de usar anteojos. Algo me hacía mirarlo y sonreír. Me provocaba ganas de escucharlo. No porque me interesara lo que estaba exponiendo, sino porque estaba exponiendo y no quería desmerecerlo. Me gustaba verlo dar lo mejor de sí. 

Así, con el codo sobre el cuaderno, una mano debajo del mentón, la cabeza inclinada hacia la izquierda mirando a otro... te ví. 

The memory acted on its own, the images overlapped.
I flew back in time...
And I saw you.

Nervioso por tener que hablar en frente al resto. La remera verde manga corta. El pantalón negro. Esos borcegos. Los rulos, la barba y el bigote. La sonrisa que querías regalarnos para reciprocar la energía que te dabamos, pero estaba igual de nerviosa que su dueño. 

Pensé en vos hoy.
Cuando salí, camino a casa, te llamé. 
No estaba muy segura si estaba haciendo bien, ¿querrías escucharme? Pero quería decirte que estás todavía conmigo. Que aunque no nos veamos pienso en vos, y me gustaría que habláramos o nos vieramos. Que me contaras todo lo que quisieras contarme. Que hagamos algo que a vos te guste.
Que quiero conocerte de nuevo, si aceptás. 
Quería decirte que no me gusta que seamos extraños. 

El teléfono sonó dos veces. 
Pensé que habías atendido, pero escuché silencio y ruidos bajitos. La llamada se cortó.
Automáticamente "vos y tu casa sin señal" se cruzó por mi mente. 
Y esas medialunas raras de tu mamá que me re gustan. Y tus hermanas que son tan simpáticas. Y los gatos. Y tu papá y tu mamá que son unos copados. Y el dragón que te doble en origami. Y lo mucho que te quiero. 

No me animé a llamarte de nuevo.
Creí que quizás llamarías vos. 

Asi estamos... desconectados.


29.2.16

Responsabilidad

Estoy acá, pensando en vos.
¿Qué te pasará? ¿Qué puedo hacer para ayudarte, para que estés bien? ¿Qué es lo que andará pensando esa cabecita loca?
Me pregunto.
Te pregunto.

Siento la respuesta dentro mío, pero espero que no sea así.
Espero hasta que vistas tu cuerpo, -tu mente-, de valor y sensatez.
Aguardo a que las palabras tan guardadas que tenés empiecen a manar de tu boca como un río.
Fluyen, bravas, bravías, todas revueltas, corren rápido en un sólo sentido: la destrucción de lo nuestro.
Me empiezo a ahogar.
Tu río se detiene.
El mío empieza a fluir.
Suave, triste.

Entiendo.
Quisiera que no fuera así. Busco posibles que según tu voz no son posibles. Bajás la barrera y no puedo cruzar más. Hasta acá el camino. Bruscamente una cortada, y sólo queda salir como se puede y buscar otra vía.

El tiempo pasa.
Te veo dedicarte más a vos, a tu cuerpo.
Te veo hacer sociales con gente nueva y no tan nueva,
Te veo llegar e irte de casa a cualquier hora.

Me pregunto ¿qué hago en esta casa todavía?
Pero vos llegás y me decís "¿Miramos una peli en el sofá?"
O me llamás a dormir con vos.
Me despertás con el desayuno.
Hacés mi cena favorita.

Y en mi cabeza corren quinchicientas hormigas en todas direcciones, trayendo y llevando hojitas, ramitas, piedritas, tratando de armar un rompecabezas que no tiene sentido.

Te vuelvo a preguntar, y tu negativa es rotunda.
¿Entonces por qué hacés esas cosas para mí?
No podés decidir dejarme y después querer hacer cosas conmigo.
Diría que es egoísmo, pero no.
Eso es sencillamente crueldad.

¿Qué hago acá?

Cada gesto me duele.
Cada acción es una áspera laceración en mi ser. Un nuevo magullón.
Una nueva aflicción. Un nuevo dolor.

Soy vulnerable de todas y cada una de tus acciones. De todas y cada una de tus palabras.

Ni siquiera puedo arremeter contra vos.
Porque me podés. Porque te amé.

Me agarra una bronca.
Una bronca que no te imaginás.
No quería estar acá. No quiero estar acá. Pero estoy por tu decisión.
Ahora tengo que hacer cosas que antes no se me hubieran ocurrido hacer, ahora tengo que funcionar, cargar cuerda y empezar a marchar hacia otra dirección.
Trato de no pasarte nada de todo esto, que es mío.
Pero vos no me cuidás ni un poco. No te guardas ni un poco.
Sos.
Y me haces mierda en tu ser.
Y no dejo de pensar... ¿me querías?¿realmente te importaba?

Ojalá fueras un poco más responsable.


24.2.16

Prurito


Miro.
Siento un leve roce.
Hacia todos lados.
Creo que es un hilo. 
Poso la mirada en el cielo, en los árboles, en el viento,-me estiro, quiero agarrarlo- en el verde de las hojas, en la luz enceguecedora del sol, en los semáforos que laten, -no llego y me molesta tanto- en los saltos de los pajaritos en la vereda, en el atropello de la masa que se entiende por gente, en los ojos cansados, -quizás sea sólo paranoica(mente), pero empiezo a sentir el roce en el resto de mi cuerpo- en las mochilas cargadas, en el brillo de la luna que persigo desde el colectivo, en la mano que desliza sus dedos sobre el cabello, -la sensación es cada vez más intensa- en el timbre de una bicicleta, en las arrugas de una camisa, en la felicidad de una sonrisa, -tira fuerte de mí- en el movimiento de alas de un insecto, en la expresión de concentración de aquel rostro, en el salto de esa nena, -trato de asir de alguna forma el hilo que me envuelve- en el gesto amable de aquella mano, en el policía parado en la esquina, en la puerta de la casa de enfrente,-pero no veo, no veo.. no puedo (remo)verlo- en los adoquines de la calle, todos juntos, pero todos solos, en el desierto que se hace pasar por la cuadra de mi casa....y de nuevo en el cielo.
¿Dónde está?
Buscando.
¿Dónde?
Buscando algo.
Este hilo..
Algo que me mueva el piso.
Quiero salir de esta maraña.