2.3.21

Improcedente, falaz, malicioso

Vibra todo adentro, tiembla despacito pero constante, la panza, las piernas, los brazos. Cruza un espasmo un poco más violento cada tanto, un sacudón que nace en los hombros y me agita con fuerza cuando me pongo a pensar, como si mi propio cuerpo me dijera no, por ahí no vayas, ese no es el camino. 
Improcedente, falaz, malicioso
La boca hace un puchero, los labios se cortan solos, hacen lo que les pinta bien de adentro y se vuelcan hacia afuera, trémulos diría un poeta. Los ojos se suman achinados a esa reunión de consorcio de la que no participo, mientras la humedad empieza a llenar la pileta donde mi campo de visión se tira de cabeza.
Improcedente, falaz, malicioso
Me mancho. Estoy en el medio de un charco de tinta oscura y la tela de la ropa se empieza a teñir, lo absorbe todo. Quizás el temblor vuelve todo más rápido. Mientras el líquido se desplaza a velocidad por la tela, se me empieza a cerrar la garganta. Como si alguien estuviera forzando mi cara en el charco, no logro soltarme de esa presión, el aire entra de a pedacitos robados. Pienso en la cantidad de tela, la trama y la urdimbre, el poder de la capilaridad, de que algo te alcance aunque no quieras. Estoy lejos de esa mancha. Estoy encima de esa mancha. ¿Por qué tengo las manos salpicadas? ¿Por qué vomito este negro espeso?
Improcedente, falaz, malicioso
Ya no soy pura. Ya no soy inocente. Tampoco lo era al principio. Sería mentira decir que "me rompieron" por un lado porque no fue del todo así, por el otro, porque no puedo adjudicar "culpa" a otra parte. - O quizás porque me quiero defender, porque si digo que me quebré por el afuera, es regalarles un poder que no quiero darles. Antes de que me lastimen otros, prefiero decir que fui yo, prefiero sentir que soy yo, la incapaz, la que no estaba en condiciones. 
¿Estas son las excusas para quedarme con mi marido golpeador?
No es tan malo. Otras pueden quedarse, seguir, manejarlo mejor. Soy yo que no le agarro bien la mano, que a veces me suelto, que quiero correr, que siento la opresión, que siento que me lastima. Él simplemente es. Me da dinero, me da comida, me da techo. Me sostiene en el mundo consumista. Puedo porque existe. ¿Cómo pude hacerle esto?
Improcedente, falaz, malicioso
Eso es negarme también. La ausencia de deseo, la destrucción de todo aquello que se podría llamar ganas. Golpearme antes de decir algo. Golpearme por decir algo, por pensar algo. Quedarme dura, trabada, pero responder a todo siempre con una sonrisa, amable, de la mejor manera posible. Llegar a casa, meterme en la cama y querer morir. No matarme, morir. Cerrar los ojos y pensar fuerte, ojalá que me de un paro. ¿Podrás dejar de funcionar en unas horas corazón? Porfavorporfavorporfavor. Sentirme culpable por eso, por no querer intentar más, y los afectos y la gente de alrededor. 
Improcedente, falaz, malicioso
Cuando me decís eso me hacés daño. Estás queriendo tratarme de loca. De que nada de todo eso pasó, que no corresponde porque no es adecuado a la realidad, por extensión que no es cierto, y por decante, que es ficticio. 
Cuando me decís eso me hacés daño. Estás queriendo tratarme de estúpida. De pasar por encima de mi inteligencia, de crearme una imagen falluta, como si pudiera sostener una mentira, como si no fuera sincera. 
Cuando me decís eso me hacés daño. Estás dándome el rol de vil. La bajeza es tuya. Te pusiste los harapos más terribles y vestido de ruin me invitás a sumarme a tu podio. Ese lugar no es mío. Esa descripción no me corresponde. No voy a aceptar un papel para que puedas poner la obra en marcha y publicitarla en cartelera a quien quiera quemarse los oídos con tus palabras sucias. 
Improcedente, falaz, malicioso...
Sos vos.

11.1.21

Stop!

We're gonna be
we're gonna be
Together again


Aun cuando estés lejos, aun cuando dejásemos de vernos, se que estarás ahí como yo para ti, por que ya formas parte de mi corazón, eres alguien muy importante para mi, a quien doy gracias, y aun doy mas gracias a quien sea que movió los hilos del destino y logro que te conociera, que pudiera hablarte, que pudiera compartir estos meses de tu vida ^_^

esto será una pequeña forma de decirte lo que siento y como me siento el día de hoy, y como hubiera querido quedarme abrazado a vos mucho mas, tus abrazos curan mi alma, curan mi corazón, sos quien en estos meses me enseño a fuerza de ejemplos que no importa la edad que tengan las personas, sino que importan quienes son simplemente, estuviste, me escuchaste aun cuando deberías estar haciendo otras cosas, con solo verte puedo sentirme feliz, por eso no me cansare de decirte gracias, sos una persona muy especial para mi.

Reconozco que hace tiempo que no hablamos y que también este un poco perdido en las cosas que te pasan, y ya buscare la forma de remediarlo,

Te quiero Denu...
Espero poder encontrar en algún momento las palabras para decírtelo mejor... ^_^

Preguntabas que era la felicidad... creo que para mi el haberte conocido, y que ayer estuvieras conmigo acá realmente es un ejemplo de ello....


Vas y venís, porque nunca te fuiste. 
Sos parte de mí. 

9.10.20

Cam

Si mañana me dicen que esta enfermedad no existe más y que puedo salir de acá tranquila, juntarme con mi familia, creo que igual no lo haría. Quiero. Quizás me animaría. Pero los amo demasiado como para poner en riesgo sus sonrisas. Pienso en las salidas con el grupo y también extraño esas risas, la carcajada limpia, los juegos cómplices, el buen rato.

Me acuerdo de sus caras de incredulidad a fin de año, cuando les conté que crucé el río helado, sólo para llegar a tiempo, sólo para verlos y compartir juntos ese momento. Me río. Siempre que pienso en eso me río. No sé si es por su sorpresa o por la mía, de haber quedado expuesta, de haberme desnudado para poderlo cruzar. Qué coraje, haberme animado a algo que no habría pensado antes. A lo mejor la risa me viene porque fue un desafío logrado, un momento de juego, de divertido atrevimiento. 

Hay que seguir trabajando ahora. Animarse a otras cosas: a encontrar la calma en la rutina, a disfrutar del día desde adentro, saber regalarme el tiempo para disfrutar de mí misma, aprovechar y darme las cosas que me hacen bien, escribir, pensar, jugar, explorar mi interior, comer mango a lo pavote, dormir un poco sin culpa.

Esta mañana el trabajo estuvo denso. Por suerte (no sé si mi bolsillo piensa lo mismo) son sólo seis horas. Después el día es mío. La tarde, mejor dicho. 

Me ducho rápido porque si demoro la fila se hará interminable y estaré allí más tiempo del planeado. La idea es volver con tiempo. En el apuro casi me olvido las bolsas y tengo que volver.

Trato de no escuchar música cuando estoy afuera porque quiero absorberlo todo. Estas escapadas por comida son mi único paseo legal. Voy tachando cosas de la lista mientras me sonrío. Estoy entusiasmada porque esta noche vamos a jugar un juego. Hay gente nueva y me pregunto cómo será esta vez. 

Salí tan ensimismada que casi piso el sapo reventado al costado de la vereda. No lo miré dos veces, lo reconocí de lejos y corrí los pies en un saltito asqueado que nadie advirtió. Cuando llegue a casa por si acaso limpio las zapatillas. 

Desinfectar todas las cosas es un tedio. Volver a bañarse. Pero lo divertido es imaginarme la cantidad de gente que habrá tocado las cosas que compré. La vida de esos objetos. Me los imagino esperando que los adopten, viendo las caras de las personas cuando leen sus etiquetas o se espantan con sus precios, este frasco parece que ladra mucho, los fideos tienen pinta de que se portan bien, leales. 

Cuando termino todo abro el libro que dejé a medio leer anoche y avanzo un poco. Un sólo capítulo me digo, no quiero engancharme porque tengo que estar lista para dentro de un ratito. No hay caso, la abstracción es inmanente y sólo logro salirme cuando suena el celu con el mensaje "Hola, Cuadernos..."